Orlando Ramírez
Periodista Unab
Para comunicar la vida de la Fundación AMAR Y SERVIR en el departamento de Santander, Colombia.

Cada obispo tiene un escudo y en el está su lema episcopal. El mío es “En todo amar y servir”, que significa que todo lo que uno haga en la vida solo tenga un objetivo: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Eso es Mateo 22:34. Y servir: que ese amor no sea por otro objetivo que por dar todo lo que Dios me pide. Porque uno puede amar con un gancho, para que lo amen, para que le den o por interés; pero es amar en todo y servir.
Pensemos, unos generales a los que les entregan el poder, porque no hubo golpe, y ellos dicen: por el hecho de que el presidente Rojas y liberales y conservadores nos digan que tomemos el poder, no nos lo vamos a tomar. Plebiscito y el país dice si sí o no, y fueron presidentes constitucionales. ¡Eso es una belleza! y se quedan solo el año y tres meses que les pidieron. Y les decían, porque lo supe por mi padre a quien le llegaban cartas, anónimos e insinuaciones, que se quedaran más en el poder, pero nunca cayeron en la tentación. Año y tres meses, con doce puntos divinos: no salir del país, no hacer fiestas en Palacio, no hacer nunca una nueva obra sino terminar las de Rojas y solo dos nuevas obras se hicieron. Fundaron el Sena, ¡qué detallito!, y construyeron los puentes de la calle 26 en Bogotá. Hombres que nadie ha dicho que robaron y nunca los han señalado. Y el último punto era: ‘nunca nos dedicaremos a la política; seguiremos como generales en uso de buen retiro’, y así lo demostraron. Eso es un cuento, de generales de altura, de servidores de la patria y la democracia.
Hemos cambiado un poco y no me refiero a los generales, sino al concierto de las instituciones y al concepto mismo de democracia y de política. Difícilmente cualquier persona a quien le entreguen hoy en Colombia la Presidencia por año y tres meses, creo que se quedaría más y que haría otras cosas más…
El ideal de un sacerdote es servir a donde lo manden, para la gloria de Dios y el bien de la Iglesia. Da lo mismo ser párroco de San Patricio en Nueva York, que ser párroco de Santa Catalina en Mitú; ser obispo del peor villorio de África a ser obispo de París. Porque ni París, ni Mitú, ni África, ni Nueva York dan la marca ni el valor de lo que es ser sacerdote. El sacerdocio es ser pastor de un rebaño y el lugar donde esté el rebaño es lo de menos; lo importante es el pastoreo. Me siento tan feliz de portero como de jefe, como de obispo, como de sacerdote de ‘misa de olla’. Lo importante es ser pastor, esa es la vocación.
En los dos sitios me siento bien si el fin es para la gloria de Dios. Si en el Club del Comercio es un agasajo de cosas mundanas que me las he buscado o que me las dan con otros intereses, no me gustaría, y si lo de hacer casas es para sacar tajada mía o para aprovechar eso para otros fines, tampoco me sentiría bien.
Más que de moda, es una necesidad. El mundo cuando toca fondo se da cuenta a lo que llega el ser humano cuando se cree Dios y llega a puntos tan bajos que lo único que puede decir es: Dios mío, perdóname por haberme creído Dios. Y entonces se busca a Dios desde lo hondo. “A ti grito Señor. Estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica”, dice el salmo.
Es tener una vida íntima con Dios, porque nadie da lo que no tiene. Para yo poder ser justo, para poder tratar a los demás con la misma dignidad, para no atropellar a nadie, ni valerme por mi dinero y mi poder, tengo que tener una experiencia de Dios que es el que nos hace hijos suyos iguales. Sin la experiencia de Dios, el dinero y el poder nos hacen sentir dioses. La fe y la vida no se pueden separar.
No, el comunismo es otra cosa. El Papa lo que quiere es que así como se globalizó la información y el mercado, también se globalicen los instrumentos de control. Entonces propone una oficina nueva donde se analice el problema de los países pobres y ricos, y ayude a tomar determinaciones en conjunto para que estas diferencias no sean tan graves y no vivan unos a expensas de otros, con opulencia por el hambre de otros, que a la hora de la verdad le hace daño a todos. El Papa propone un ente regulador y fiscalizador, una oficina donde se atiendan los problemas universales y donde tengan voz los pobres para poder hacer algo por ellos.
La Iglesia es servidora y profética; tiene que anunciar la verdad y denunciar la mentira. Entonces al denunciar debe hacerlo con todo lo que sea injusto y todo lo que atropelle al ser humano. Por ejemplo denunciamos la ley del aborto, denunciamos que haya pobres con hambre, denunciamos la corrupción. Eso es una voz profética y eso lo hace cualquier bautizado, que es Iglesia también. Y anunciamos la verdad, anunciamos a Jesucristo, reino de justicia, de amor y de paz. La fraternidad también y como el Papa lo hace en esta encíclica, que debemos buscar entre todos la dignidad de los hombres que tienen hambre y no tienen trabajo.
A la vez la Iglesia es servidora, trae a Jesús, prepara, catequiza, evangeliza, es el instrumento para que Cristo sea conocido y el reino de Dios sea expandido.
No, yo tengo la gran alegría de que le cumplí al departamento, a los damnificados y al presidente entregando todas las casas de Bucaramanga, y con él las bendije y él dio las llaves. Misión cumplida con las dos mil casas de Bucaramanga. Misión cumplida con ochocientas casas que entregamos hace año y medio en Girón listas con bombillas, vidrios, baños y con celador cuidándolas. Catorce kilómetros de acueducto, redes de alcantarillado, luz y agua, todo eso quedó listo. Faltaron cuatrocientas casas que quedaron a medio hacer y otras setecientas que están por hacer y no se han comenzado.
Hay que decirle que luche, trate de formarse, prepárese hasta donde pueda, tenga esperanza y fe que su casita está lista, crea que hay gente que ha trabajado con honestidad por esto. No puedo juzgar por qué no se han entregado. No podría afirmar porque es que no sé, yo no volví a reuniones. Así que a ese muchacho le diría que si algún día sabe quién fue el responsable y por qué ustedes ya llevan año y medio sin casa, a ésos es a los que usted debe decirles e increparles y juzgar por qué y que la justicia haga algo. Porque no hay derecho a que familias sigan en cambuches cuando ya la casa estaba lista hace año y medio.
Son dos maneras de hacer política. Yo soy magíster en Ciencias Políticas y sé que está la política de bien común y la política partidista. La primera es toda gestión en pro del bien público y en esa podemos colaborar; pero en lo que no debe meterse la Iglesia, aunque nadie nos lo prohíbe, es en lo partidista, porque yo soy pastor de un rebaño y no puedo decir que solo voy con las ovejas rojas y con las negras no. Yo estoy con todas las ovejas, como un papá y una mamá que son pastores del rebaño que es la familia y no pueden decir que están con el primero y el tercero de los hijos, con el segundo y el cuarto no. Aunque sea narcotraficante son mamá y papá de ese hijo y lo aman. No puedo decir que estoy a favor de la reelección presidencial o en contra, porque en ese momento la mitad o el cuarenta por ciento -no sé qué porcentaje-, se va en contra o a favor del obispo y el obispo en contra o a favor de ellos, dividiendo a la Iglesia. El obispo está para unir a su rebaño, por eso ni los sacerdotes ni los obispos debemos entrar en política partidista.
Es posible. Desde cuando me nombraron secretario de la Conferencia Episcopal quedó muy claro que no iba a pronunciarme sobre la reelección porque soy el vocero de la Conferencia Episcopal y la Iglesia en eso se mantiene sin involucrarse porque tenemos que tener libertad para dedicarnos a todo el rebaño y tener credibilidad de todo el rebaño. ¡Ah!, que unos cuatro o cinco obispos dijeron que estaban en contra; yo digo que eso sería a nombre de ellos, pero ya en la Conferencia quedamos en que ninguno seguiría diciendo eso. Le aseguro que no habrá oído desde que terminó la Conferencia y yo me pronuncié que algún obispo haya dicho que está en contra o a favor. No lo volverán a hacer.
Son opiniones personales, mas no de la Iglesia. Yo estoy seguro que ellos cuatro o cinco si les preguntaran ahora no dirían lo mismo, sino que en aras de la unidad de la Iglesia a nosotros no nos toca opinar si hay o no reelección.
Yo le diría: ‘Presidente, el ideal -e insisto en ideal para que no se malinterprete- de una democracia es que haya rotación. Si en una coyuntura especial atípica se necesitase para un gobernador, alcalde o presidente una reelección, o un presidente de Conferencia Episcopal, que tenga una reelección con unas condiciones: que sea por elección popular, por democracia y por unidad del país. Si eso va a traer más desunión y más conflicto, mejor no. Presidente, con esas luces que yo le doy piense y tome su decisión’.
De las buenas familias católicas, porque hay tantas buenas familias católicas en el mundo entero. Y no olvide que la Iglesia no es una empresa con mercadeo; la Iglesia es una institución fundada por Cristo y el Espíritu Santo la lleva. ‘No teman, yo estaré con ustedes hasta la consumación de los siglos y las puertas del infierno no podrán contra mi iglesia’. Se han vivido peores momentos. ¿Qué me dice de las épocas de grandes ateísmos en Europa en los siglos XVII y XVIII, la Ilustración Francesa, cuando en ese país no quedaba nadie con fe y la Iglesia fue aniquilada. Y tenemos las grandes vocaciones en Francia en estas épocas. En este momento los seminarios nuestros están llenos y hay que escoger, porque los muchachos llegan cargados de los problemas de una sociedad totalmente neurótica, pero vocaciones hay. El Espíritu Santo no se ha muerto ni se morirá; el día en que se muera se acaban las vocaciones, pero es que el día en que muera el Espíritu Santo nos morimos todos.
Al desubique y a la falta de fe, a este mundo materializado sin Dios en el que todo el mundo se agarra de lo que puede y en el momento en que zozobró el barco usted se agarra de cualquier tabla. También a que otros quieren ganar platica, a sacar el diezmo. ¡Eso da mucha plata! y le ha dado negocio a mucha gente.
No, eso no es de Satanás (sonríe). La ciencia por un lado y por el otro Satanás. La ciencia tiene unos avances magníficos como las células madre, ¡qué belleza!, y todo lo que sea terapéutico bienvenido. Hay una declaración mundial que no se acepta la clonación humana porque sería meternos en una ‘vaca loca’ que ninguna sociedad acepta. Para terapéutico todo. Células madre con fines terapéuticos pero no matando a alguien, porque si debo matar el embrión entonces le ayudo en el alzheimer a alguien pero mato el embrión, y además ninguna enfermedad se ha curado todavía con células madre y estamos lejos. Eso fue un sofisma y pasarán muchos años para que la ciencia encuentre que puede hacer curaciones, pero hay que seguir investigando.
No, ni más faltaba. La fórmula del sacramento del matrimonio dice: ‘Te comprometes a tener y traer libre y responsablemente los hijos como don de Dios’. Entonces hay que tener responsabilidad. Lo que pasa es que este tropicalismo colombiano, que si usted no se acuesta todos los días no es hombre y que si no tiene placeres orgásmicos no está chévere en la vida.
¡Ni idea! Eso solo lo sabe mi Dios con todo su combo allá en el cielo. Para Dios no hay tiempo, porque él no tiene pasado, ni presente ni futuro y nosotros sí, que nos parecen cien años mucho y mil años terrible. No olvide que esto tiene miles de millones de años de evolución. Para Dios el tiempo es un chispazo en la noche, nada. Por eso es que no somos dioses, porque somos limitados. Si lo fuéramos entenderíamos todo, pero no seríamos limitados. Él en su infinita sabiduría sabe cómo será esto. Lo que sí sabemos es que tenemos una responsabilidad histórica. En mis ochenta o treinta años de vida, debo amar a Dios y al prójimo sobre todas las cosas. Buscar el reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura, pero no me puedo dedicar a las añadiduras porque si me dedico a lo material me quedo sin lo fundamental que es el amor eterno.
Afortunadamente esta persona devolvió la plata y entonces en ese sentido sí se recuperó. El dolor moral no es tan fácilmente de recuperar. Hay que perdonar y hay que tener misericordia, pero perdonar no significar alcahuetear ni decir que no sucedió nada. Sí significa darle un abrazo de hermano a las personas que uno perdona, darles nuevas oportunidades, dejando muy claro que estuvo mal hecho para la edificación de las siguientes generaciones, y además porque toda causa trae un efecto. Ya para la persona es muy duro, él mismo se castiga sabiendo lo mal que obró, pero nosotros con criterio cristiano debemos perdonar, amar y dar nuevas oportunidades. Nunca alcahuetear y tapar.
Continuamos presentando los testimonios de los Voluntarios y Voluntarias de la Fundación, que son quienes hacen posible la misión de divulgar y recaudar fondos para los programas sociales de los jesuitas en Colombia. Esta vez recogemos en esta entrevista el testimonio de una santandereana que desde hace tres años participa en las actividades de la Fundación y que además sus dos hijos también forman parte del equipo de voluntarios y voluntarias de la Delegación en Santander.
La BUENA NOTA : ¿Quién es Cecilia Mariño Contreras?
Cecilia Mariño Contreras: Nací en la capital de la provincia de García Rovira en Málaga, Santander, durante la época de la violencia, el 16 de junio de 1950, en el hogar conformado por Bonifacio Mariño y Margarita Contreras.
LBN: ¿Dónde estudió?
CMC: Mis estudios los realicé en el Colegio Sagrado Corazón de María de Bucaramanga donde mis gustos por las matemáticas, el inglés y las Ciencias sociales, hicieron inolvidable esta época estudiantil.
LBN: ¿En qué ha trabajado?
CMC: Desde temprana edad, comencé a trabajar en el municipio de Bucaramanga, Contraloría Municipal, Contraloría Departamental de Santander y Contraloría General de la Republica, cargos en los que permanecí la mayor parte de mi vida para forjar un futuro para mis dos hijos.
LBN: ¿Cuántos hijos?
CMC: Madre de dos hijos llamados Margarita y Orlando Ramírez Mariño, economista y comunicador social periodista, ambos voluntarios de Amar y Servir con quienes hemos realizado en familia, diferentes campañas en la fundación.
LBN: ¿Qué le gusta hacer además de sus tareas de hogar? ¿En qué emplea su tiempo libre?
CMC: Me gusta leer los diferentes periódicos y revistas locales y nacionales a través de la internet para estar enterada de los acontecimientos diarios que ocurren en el país. También me gusta dedicarle un tiempo a la oración y asistir a la Eucaristía todos los días, como parte fundamental en el crecimiento espiritual del ser humano. Finalmente por supuesto, me encanta ver televisión y el trabajo que desempeño como coordinadora de Amar y Servir para Santander.
LBN: ¿Cómo conoció la fundación Amar y Servir?
CMC: En noviembre del año 2005, en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, al finalizar la eucaristía de las 11 de la mañana, el padre Jorge Serrano SJ, realizó la invitación a todos los feligreses presentes a formar parte del voluntariado de Amar y Servir. Fue ahí cuando decidí asistir a la primera reunión y me quedé. Eso ya hace tres años.
LBN: ¿En qué campañas ha trabajado?
CMC: He trabajado en los bazares 2006, 2007 y 2008, que realiza el colegio San Pedro Claver, recogiendo fondos para la fundación.
También realizando difusión y actividades de recaudo en las diferentes parroquias de Bucaramanga y su área metropolitana, en la caravana ‘Santander está dispuesto para Amar y Servir’. Otras de las actividades en las que he participado fue en divulgación de la fundación en la feria anual de Bucaramanga en Cenfer, ruedas de prensa en la Alcaldía de Bucaramanga y promoviendo la rifa y el bingo de Fe y Alegría, una de las obras que apoyamos en Amar y Servir.
También estuve participando en la visita a empresas para conseguir donaciones para la campaña ‘550 sillas de ruedas de la esperanza’, fue una de la experiencias más grandes y satisfactorias para mi en la que tuve la oportunidad, también de participar y que concluimos en mayo de 2008.
En la actualidad estoy haciendo campaña para apoyar a un santandereano que trabaja con campesinos e indígenas en la región de Tierralta, Córdoba. Se trata de padre Pedro Nel Ortiz Lozano, quien está dedicado con otros compañeros jesuitas a promover el desarrollo y la evangelización de estas familias. Por último, promuevo el voluntariado de profesionales, jubilados, estudiantes y amas de hogar.
LBN: ¿Todo eso?
CMC: Ah, Además junto con José Armando Acevedo he sido elegida como Coordinadora de la Fundación Amar y Servir Delegación Santanderes, donde trabajo de la mano con 15 voluntarios y voluntarias.
LBN: ¿Cómo una mujer del Apostolado de la Oración termina metida en este trabajo social?
CMC: Primero ingresé a Amar y Servir y posteriormente conocí al Padre Alejandro Bejarano a quien le comenté que quería ingresar al Apostolado de la Oración de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y así fue como el 23 de junio de 2006 me consagré.
Desde muy joven siempre he tenido espíritu de servicio y he participado en el voluntariado de Operación Sonrisa Colombia durante varias jornadas en Bucaramanga ya que como dicen la Escrituras la fe sin obras no nos lleva a alcanzar la vida eterna, “obras son amores y no buenas razones”.
LBN: Entonces qué fue lo que la motivo a ser parte del voluntariado de Amar y Servir?
CMC: Mi vinculación a la fundación Amar y Servir fue por el apoyo que brindaba a los diferentes proyectos sociales de la Compañía de Jesús. Además quiero resaltar que me llamó la atención, el carisma del Padre Jorge Serrano SJ director de la fundación y su confianza por sacar adelante este proyecto. Actualmente sigo enamorada de la fundación porque continua beneficiando a gran cantidad de niños, jóvenes, desplazados, mujeres cabeza de familia, razones por las cuales, me motivan a seguir prestando mis servicios como voluntaria. Recuerden las sabias palabras de San Ignacio de Loyola: “La vida no tiene sentido si no se pone al servicio de los demás”. Jesús vino a servir y no a ser servido.
LBN: ¿Qué mensaje tiene para los jóvenes profesionales Santandereanos?
CMC: Invitar no solo a los jóvenes profesionales, sino a los estudiantes, a los pensionados, a las amas de hogar, a que se contagien de ese amor que nosotros sentimos por ayudar a los mas necesitados y se vinculen como voluntarios o donantes de nuestra fundación.
LBN: ¿Algo más desea agregar?
CMC: Simplemente decirles que siento gran satisfacción de ser voluntaria en esta fundación porque me nace ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.
¿Quiere hacer un voluntariado y dedicar unas horas libres a la semana para apoyar las acciones de recaudo de la Fundación AMAR Y SERVIR en favor de los proyectos sociales desarrollados por los jesuitas en Colombia?
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En Colombia con ays.voluntariado@jesuitas.org.co
Fuera de Colombia con ays.internacional@jesuitas.org.co